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La primera vez que se tiñeron de negro y rojo las raíces de totora del lago Titicaca, fue en 2005. Ese mismo año, la trucha y el pejerrey empezaron a desaparecer, incluso el ganado sediento se mostró desnutrido. Una serie de hechos inexplicables que no llegaron a relacionarse con la contaminación hasta que las comunidades de la zona, descubrieron kilómetros de basura sólida y coliformes fecales, estos últimos provenientes de la laguna de tratamiento de aguas residuales de la empresa EPS SEDA JULIACA S.A, a cargo del Ministerio de Vivienda, Construcción y Saneamiento (MVCS), que pasa a través del río Coata, además de metales pesados por operaciones mineras activas en las cabeceras del afluente.

Dicho escenario significó que alrededor de 50.000 familias pertenecientes a Coata, Huata, Capachica, Caracoto, Paucarcolla y sector Chilla (Juliaca), distritos colindantes con la cuenca, habían estado consumiendo agua contaminada durante años.

Uno de ellos fue Félix Suasaca, originario de la comunidad campesina Carata y presidente del Frente Unificado de Defensa contra la contaminación de la cuenca del río Coata y Lago Titicaca, quien creció a sus orillas y fue testigo de la extinción de diversas especies de flora y fauna cada vez que salió a pescar con su padre, acción considerada hasta el día de hoy, clave para el ingreso económico, pero que se ha visto afectada tanto como la agricultura por la contaminación y obligado a muchas personas dependientes de estas actividades por años, a migrar a las ciudades grandes para subsistir. Félix Suasaca, lo hizo hace más de 15 años, no obstante, ese no fue motivo para dejar de mantenerse de pie en su defensa por el derecho al agua. Una batalla que lo ha absorbido durante el último quinquenio.

Foto: Contaminación río Coata/ Félix Suasaca

Luchar por conseguir pruebas

La unión de los ríos Cabanillas y Lampa forman la cuenca Coata, en una longitud de 170.78 km, esta ocupa las superficies de las provincias de San Román, Lampa, Puno y Huancané, cuya población total es de 221.097 habitantes, territorio que albergaba 720 pasivos mineros, según un reporte del Ministerio de Energía y Minas. Dato que despertó la preocupación en Suasaca, por el riesgo permanente para la población y naturaleza aledaña que significaban la existencia de estos residuos mineros abandonados.

“Nos percatamos de la presencia activa de las mineras Ciemsa S.A (Consorcio Ingenieros Ejecutores Mineros) y Arasi S.A.C, así como la caída de relaves mineros al río, producto de la concentración de minerales”, explicó el dirigente.

Frente a ello, se realizaron más de 1120 análisis al río Coata y pozos de agua de consumo humano, con todos los protocolos acreditados por el Instituto Nacional de Calidad (Inacal Perú), con el apoyo de la organización no gubernamental peruana Red Andina de Desarrollo y Corresponsabilidad (Codenet).

Foto: En el distrito de Huata se registraron 6 pozos de agua de consumo humano contaminados con manganeso, arsénico y hierro / DIRESA PUNO

“La Dirección Regional de Salud y el Ministerio del Medio Ambiente, siempre, nos dijeron que no había contaminación. Por esa razón, los dirigentes decidimos realizar nuestras propias muestras de la mano de otros defensores ambientales”, precisa.

Sin embargo, no importó la cantidad de pruebas presentadas ante dichas entidades, ya que estas decidieron ignorar la problemática y como respuesta ante la indolencia, en febrero de 2019, Suasaca interpuso la primera denuncia penal en la Municipalidad Provincial de San Román, la cual fue informada al Organismo de Evaluación y Fiscalización Ambiental – OEFA y otras instituciones encargadas de velar por la protección del medio ambiente.

Foto: Representantes de Derechos Humanos y Medio Ambiente-DHUMA, Puno realizan estudios de contaminación en río Coata / Félix Suasaca

En menos de quince días, representantes de la Diresa, Ministerio de Salud (Minsa),  Autoridad Nacional del Agua (ANA) y la OEFA, se acercaron al lugar y confirmaron la contaminación en la cuenca. La única salida era declarar la zona en emergencia. Desde ese momento, Félix Suasaca vive sabiendo que su salud peligra, lo hace acompañado de otros dirigentes y personas de todas las comunidades afectadas, muchas de ellas con niveles insostenibles de metales pesados en la sangre, como arsénico (As) y cadmio (Cd).

Foto: Estudio realizado en setiembre de 2018, demostró alta concentración (0.43 mg.L) de arsénico en el agua / DIRESA PUNO

Solo por dar un ejemplo, las pruebas de As arrojaron un resultado de 0.43 mg/L, esto significa que es imposible potabilizar esa agua, según el Reglamento de Calidad para Consumo Humano, que indicó permitir 0.01 mg/L, como límite máximo permisible.

“De acuerdo a los análisis realizados por la dirección regional de salud (Diresa Puno), actualmente registran arsénico en el cuerpo 83.5% de personas en Coata, 80.2% en Huata y 75.3% en Capachica”, relata nuestra fuente.

1: Estudio realizado en enero de 2021, demostró que el 79.9% de las personas que se sometieron a análisis presentaron arsénico en la orina / DIRESA PUNO

Dentro de este porcentaje, se incluyen infantes desde los 4 años y adolescentes hasta los 14, los cuales no habrían recibido reparación y contado con la protección de la Fiscalía Provincial Civil y Familia de Puno. Por su parte, las mineras se mantienen operativas y continúan provocando una contaminación ambiental sin precedentes.

Hacia el segundo semestre del año, como respuesta a la pública denuncia comunitaria, desde Lima se declaró en Estado de Emergencia por peligro inminente ante contaminación de agua para consumo humano, en los distritos de Coata, Huata y Capachica de la provincia de Puno y en los distritos de Caracoto y Juliaca de la provincia de San Román, del departamento de Puno, por el plazo de sesenta (60) días calendario, para la ejecución de acciones, inmediatas y necesarias, destinadas a la reducción del Muy Alto Riesgo existente.

La emergencia fue prorrogándose en nueve oportunidades adicionales, sin embargo, en la actualidad ya no tienen esa condición y los pobladores esperan la buena voluntad del Gobierno de Pedro Castillo para atender este problema.

Vivir la pandemia sin agua

Desde el inicio de la crisis sanitaria del COVID-19, las cisternas tuvieron un papel fundamental para abastecer agua de consumo humano a las comunidades que rodean la cuenca. Asimismo, se realizó un contrato con el Fondo Para Intervenciones ante la Ocurrencia de Desastres Naturales FONDES, para ayudar de la misma manera hasta que se ejecuten los proyectos de saneamiento básico, no obstante, dicho acuerdo concluyó el 30 de agosto de 2021.

En plena pandemia realizamos un paro (noviembre y diciembre de 2020) porque la prioridad era el agua, hay hermanos que perdieron el color de su piel, presentaron hinchazón en las manos y viven con ardor en el cuerpo todos los días (a causa de los metales tóxicos). Lamentablemente en Perú no contamos con políticas para atender a personas afectadas por metales pesados”, expresó Félix.

Foto: Frente de Defensa Unificado en contra de la contaminación del río Coata y lago Titicaca está conformado por seis frentes de defensas ambientales de los distritos de Coata, Capachica, Huata, Caracoto, Paucarcolla y sector Chilla Juliaca / Félix Suasaca

Los alcaldes distritales de Capachica (Santiago Coila Yucra), Coata (Elmer Pelinco Quispe), Huata (Wilmer Ulises Vilca Colquehuanca) y Caracoto (Raymundo Yana Yana) fueron algunos de los funcionarios públicos que participaron en el último paro que tuvo como objetivo volver a aprobar la declaratoria de Estado de Emergencia al Gobierno Central por peligro inminente ante la contaminación del agua.

Como resultado, con el respaldo del Gobierno Regional se aprobó el Plan de Acción para la Descontaminación del río Coata, sin embargo, este no ha sido ejecutado hasta el momento, y por otro lado, Agustín Luque Chayña, actual gobernador no se ha acercado a verificar la zona, que pese a rodear la Reserva Nacional Titicaca, ignora la falta de protección del medio ambiente y las comunidades que viven cerca de la cuenca.

Buscar un verdadero cambio

La organización para conseguir recursos es muy importante en el contexto de esta problemática ambiental, las comunidades han contado con la ayuda de la parroquia Cristo Rey de Juliaca para la construcción de una miniplanta, ubicada en el centro poblado de Carata, que cuenta con 15 metros de profundidad y permite obtener agua ozonizada en un tramo entre 5 y 10 kilómetros de distancia de las comunidades aledañas.

También es importante mencionar que dicho panorama afecta al crecimiento económico de los ciudadanos, debido a que la posibilidad de contar con cuenca ganadera se vuelve mínima por la contaminación y, con ello, la oportunidad de proveer a las ciudades con alimentos como leche, queso, carne, etc.

Por su parte, ante la inacción de las autoridades regionales, el Frente Unificado de Defensa contra la contaminación de la cuenca del río Coata y Lago Titicaca, y las comunidades consideraron acatar el próximo mes (octubre) un nuevo paro indefinido para exponer sus demandas ante el presidente Pedro Castillo, entre ellas, el cierre del río Torococha (por el cual ingresa agua contaminada al río Coata), la ejecución de las acciones gubernamentales a nivel nacional, regional y local para la atención de la problemática, y la implementación de equipos en los centros de salud y médicos especializados.

“Estamos luchando en defensa de nuestros derechos en la salud, vivienda y medio ambiente. No estamos incitando a la violencia, estamos buscando un cambio para la vida”. dijo Félix Suasaca, quien a pesar de arbitrarias detenciones por parte de la PNP durante concentraciones en defensa de su comunidad, permanece en la línea de fuego contra el extractivismo abusivo, espera su vida y la de los que los rodean, en algún momento pueda valer más que un metal “precioso”.

Foto: Dirigentes en defensa del río Coata / Félix Suasaca
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