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CIUDADANA DEL BICENTENARIO
domingo, 23 enero 2022
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Challhuamayo, entre el olvido y la estigmatización por la hoja de coca

Informe: Daniela Valdivia Blume

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Presidente del sector Challhuamayo, Alberto Mango Ventura solicita con urgencia la construcción de una infraestructura educativa. Por el momento, el lugar solo cuenta con una escuela prefabricada en mal estado, debido a la humedad e intensas lluvias. Foto: Alberto Mango Ventura.

A veinte minutos en auto, desde el centro poblado de Puerto Manoa, en la provincia de Carabaya (Puno), se encuentra el sector Challhuamayo. Lugar en el distrito de San Gabán, conocido por ser uno de los mayores valles productores de hoja de coca en Perú, donde la Defensoría del Pueblo registró en octubre de 2021 un conflicto social en el cual agricultores cocaleros demandaron al gobierno nacional el cese de la erradicación de la hoja de coca, llevada a cabo por miembros del Proyecto Especial de Control y Reducción de Cultivos Ilícitos en Alto Huallaga (Corah), que tiene como objetivo evitar el uso de este recurso para la elaboración de cocaína destinada al narcotráfico.

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En el marco de dicho conflicto, en abril de 2019 se produjo un enfrentamiento entre la Policía y ciudadanos que dejó dos muertos por armas de fuego, Ángel Quispetupa Chumbilla (36) del distrito de Ayapata, Puno y Héctor Velasque Polanco (37) de Andahuaylas, Apurímac; y además, se confirmaron otras tres personas heridas por proyectiles en el torax, brazos y piernas, identificadas como Luisa Limachi Flores (48), Amilcar Huamán Ramos (32) y Yemi Mondalgo Inca (27), y la detención de Severino Aguilar Codiño, según el portal Ojo Público.

Los heridos informaron a la Policía que a las 7:00 am se encontraban protestando a la altura de la localidad El Carmen, San Gabán, Puno. Foto: Defensoría del Pueblo

Según una nota del mismo medio, la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (Unodc), señaló que en San Gabán las prácticas de erradicación comenzaron en 2004, y continuaron en 2015 y 2016, hecho que provocó el incremento del precio de la arroba (11,5 kilos) de hoja de coca hasta los S/. 250.

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Crisis económica en San Gabán

Las comunidades cocaleras en San Gabán exigen desde hace años políticas públicas que les brinden la oportunidad de trabajar de manera digna la hoja de coca. Pues, solo 9 000 tierras se utilizan para el consumo tradicional, mientras que, el 85% de las hectáreas cocaleras en Perú va destinado al narcotráfico para la fabricación de cocaína, según el último informe anual de cultivos de hoja de coca, elaborado por la Comisión Nacional para el Desarrollo y Vida sin Drogas (Devida).

Esta zona de la selva puneña posee una superficie de 204 200 hectáreas y cuenta con una población de 4109 habitantes, de los cuales más del 50% se dedica a la producción de hoja de coca. Su territorio está conformado por el centro poblado de Puerto Manoa y los sectores Challhuamayo, Yanamayo, Tantamayo y la comunidad Nojonunta.

En Challhuamayo, la hoja de coca es comercializada hacia los mercados locales en Juliaca, e incluso a trabajadores de minas como La Rinconada o Antauta para chacchar o masticar, a fin de evitar el mal de altura; entre otros usos alternativos y tradicionales de los Andes. Su producción representa el sustento económico de más de 3 000 familias en el sector, pero a raíz de su erradicación efectuada por el Corah, muchas se han dedicado en los últimos dos años a la siembra de plátano; piña; cacao y café, indicó Alberto Mango Ventura, presidente del sector.

No obstante, en la actualidad estas se encuentran en una grave crisis económica, debido a que los productores han detectado la presencia de hongos que esterilizan la tierra, y afectan los cultivos de coca y otras cosechas desde 2004, año en que la unidad especializada antidrogas ingresó a San Gabán.

A través de Pachamama Radio, el secretario general del Frente de Defensa de la Cuenca Cocalera San Gabán y agricultor de Challhuamayo,  Jaime Huanca, aseguró que esta situación perjudica los medios de vida de las comunidades y las obliga a migrar a ciudades más grandes como Juliaca y Madre de Dios en busca de mejores oportunidades.

La tierra está envenenada. Hemos solicitado al Estado que se acerque al valle y realice un análisis de suelo, porque ya no es apto para la agricultura. Desde 2004, ya se secaba el plátano, dejó de producir maíz, yuca, piña; no se puede vivir así. Nos están quitando nuestros recursos a cambio de nada”, señaló.

La aplicación de hongos no solo perjudicó los cultivos de hoja de coca, también otros productos como el plátano y el cacao. En esta foto, se aprecian plantaciones de cacao que no pueden recuperarse hace cuatro años, a causa de los hongos. Foto: Pachamama Radio.

Jaime Huanca considera que Devida, la institución encargada de diseñar y conducir la política de lucha contra las drogas en el país, y que promueve el desarrollo alternativo en las zonas cocaleras, debería impulsar proyectos de carreteras, puentes y autopistas en Challhuamayo que permitan extender el comercio lícito.

“Acá, hay al menos 3 000 hectáreas de coca empadronadas y somos 140 agricultores que entregamos nuestra producción formalizada a Enaco (Empresa Nacional de la Coca), pero ¿cómo podemos pensar en un desarrollo alternativo si la tierra está envenenada?”, expresó.

En octubre de 2021, un aproximado de 4000 cocaleros en San Gabán decidieron realizar un paro por medio del bloqueo de la carretera Interoceánica y el Puente Inambari, ubicado entre el límite de Puno, Cuzco y Madre de Dios con el objetivo de solicitar el cese de las operaciones del Corah. Entre las demandas, se incluyó evaluar, a través de una mesa técnica, junto con el Gobierno Regional de Puno y el Ejecutivo, las disposiciones para crear una cooperativa que les permita administrar de manera autónoma su producción con el apoyo del Estado.

Los agricultores solicitaron al presidente Pedro Castillo el cese de la erradicación de la hoja de coca.Foto: Pachamama Radio

Jaime Huanca, quien participó en la manifestación, precisó que actualmente la erradicación está focalizada en la zona de amortiguamiento del Parque Nacional Bahuaja Sonene, donde Devida registró entre el 2019 y 2020 una disminución de 548 hectáreas a 424 en el área natural protegida. Asimismo, se sabe que el Corah logró erradicar desde 2019 más de 2 941 hectáreas de hoja de coca en San Gabán y tiene como meta anual eliminar 25 000 hectáreas de cultivo ilícito en todo el país.

Foto: Mapio.net

Por otro lado, el mismo informe (2020) de Devida indicó que el cultivo de hoja de coca en Perú experimentó el crecimiento anual más grande de su historia con 7 122 nuevas hectáreas, hasta alcanzar una superficie total de 61 777. Y en el ranking de los 15 distritos con mayor superficie cultivada en producción durante ese año, la provincia de Sandia (Puno) ocupó el primer lugar con 5560 hectáreas, seguido de Huanta (Ayacucho) con 4136 y Satipo (Junín) con 2950.

Imagen: Reporte del Monitoreo de la superficie cultivada con arbusto de hoja de coca en producción Perú-2020 (Devida)

Estigmatización vigente

En octubre de 2021, el presidente Pedro Castillo dijo durante su visita a Pichari (lugar donde también se concentran cultivos de hoja de coca) que entre los sueños de su gobierno está industrializar dicha planta milenaria y construir un aeropuerto en el distrito cuzqueño. Por su lado, el congresista Guillermo Bermejo (Perú Democrático) presentó en setiembre de 2021, un proyecto de ley para legalizar su cultivo.

Ambas iniciativas pretenden impulsar el desarrollo productivo de sus agricultores. Pero, funcionarios públicos como la procuradora antidrogas Sonia Medina opina que estas propuestas solo aumentarían el narcotráfico en el país.

Sin embargo, más allá de esta disyuntiva es una realidad que las zonas cocaleras en Perú aún se muestran en la televisión y otros medios de prensa, como territorios que se nombran para exponer la miseria de supuestas sociedades que solo basan su economía en la producción de la cocaína y donde se convive, sin mayor preocupación, entre la actividad ilícita y el narcotráfico.

Los efectos de la criminalización y el estigma generan un rechazo permanente hacia estos lugares, sobre todo una violencia institucional, ya que muchos de ellos se encuentran en total estado de abandono y pobreza extrema.

Por ejemplo, en Challhuamayo solo existe una escuela en todo el sector, la cual fue construida con material prefabricado. Hoy en día, esta se encuentra cerrada desde que inició la pandemia y no tiene una infraestructura segura, debido a la humedad y las intensas lluvias. Luego, a nivel de educación primaria solo cuentan con dos aulas, hechas de cemento y techos de calamina, una de ellas entregada por la municipalidad distrital de San Gabán y la otra, construida por los mismos padres de familia. El presidente del sector Alberto Mango Ventura solicita con urgencia la construcción de un colegio para que los estudiantes puedan acceder a un espacio seguro y así recibir clases semipresenciales.

La única escuela en Challhuamayo de nivel inicial está cerrada desde 2020 y se encuentra en malas condiciones. En total, 50 niños entre 2 y 5 años no pueden asistir a clases semipresenciales. Fotos: Alberto Ventura Mango

“Estamos olvidados. El internet es muy bajo y no todos los padres de familia cuentan con un celular para que sus hijos puedan entrar a sus clases virtuales. Además, si queremos ir a una posta de salud que cuente con medicamentos y personal de salud las 24 horas, debemos viajar en auto 20 minutos hasta Puerto Manoa, porque nosotros no contamos con una posta médica estable en el sector, incluso en pandemia, indicó Mango Ventura.

También, la población demanda al gobierno regional una institución educativa de nivel secundaria, ya que actualmente muchos jóvenes deben trasladarse hasta el centro poblado de Puerto Manoa, para asistir al colegio Víctor Haya de la Torre, a 20 kilómetros de Challhuamayo.   

Verdaderamente estamos olvidados en lo que es educación, salud y saneamiento básico. No contamos con infraestructuras adecuadas. Nosotros solicitamos la creación de un colegio para que puedan estudiar nuestros hijos en el sector”, señala.

El 17 de diciembre de 2021, las principales autoridades del sector solicitaron al gobernador regional, Germán Apaza, se les brinden facilidades para contar con una institución educativa secundaria en el sector. Entre los representantes que firmaron la carta se encuentra el presidente de las Rondas Campesinas de Challhuamayo Basilio Lizarraga Yuca y el teniente gobernador del sector Efrain Nelson Leqque. Fotos: Alberto Mango Ventura.

Recientemente, el gobernador regional Germán Alejo, entregó la primera carretera de Challhuamayo – Nonojunta, una obra de mejoramiento aprobada en 2018 con un presupuesto de 7 millones 975 soles que demoró en ser reinaugurada cuatro años. El proyecto de la carretera consta de 8.43 kilómetros y busca trasladar la producción de frutas, cacao y otros a los mercados de la región.

El expediente técnico del proyecto de mejoramiento de la carretera Challhuamayo – Nojonunta se aprobó el 14 de mayo de 2018, finalmente la obra se entregó el 1 de enero de 2022. Fotos: Alberto Mango Ventura

Para las familias de San Gabán, esta carretera no solo representa una estructura vial que mejorará las condiciones de transporte de su producción, y por ende, de su crecimiento en el mercado local y nacional, sino la posibilidad de mejorar su calidad de vida, gracias al esfuerzo y trabajo comunitario, que ellos demandan debe ser respaldado por sus autoridades regionales y congresales con el fin de fortalecer su integración como productores agrícolas.

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