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miércoles 25, mayo 2022

Los libros escolares se niegan a hablar de mujeres científicas: muchas veces no llegan ni al 5%

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El 11 de febrero se celebra el Día de la Mujer y la Niña en la Ciencia. Es un buen momento para recordar que, a pesar de que hemos avanzado, la proporción de mujeres en algunas carreras científicas sigue siendo bajísima. También que en aquellas en las que sí hay un alto porcentaje femenino los puestos de responsabilidad siguen estando representados mayoritariamente por hombres. Y, por supuesto, que muchas niñas siguen pensando que las matemáticas o la física son demasiado difíciles para ellas. Esto puede parecer una exageración, pero es una realidad en la que puede tener mucho que ver la ausencia de mujeres científicas en sus libros de texto.

Cada vez se hacen más actividades dirigidas a promover las vocaciones científicas. Se hacen vídeos, campañas en redes sociales, libros infantiles… Pero el mayor contacto de niños, niñas y adolescentes con el conocimiento científico son sus libros de texto. Y también sus profesores, por supuesto. Después puede que se interesen por redes sociales o libros extracurriculares, pero es precisamente en esa formación obligatoria en la que más deberíamos incidir, porque es a la que se exponen día a día. La que tienen que estudiar para aprobar las asignaturas y pasar de curso.

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¿Pero se hace realmente? ¿Hay mujeres científicas en los libros de texto de los institutos? ¿Tienen las niñas en las materias que se estudian algún espejo en el que mirarse? Hace no demasiados años la respuesta era un no tajante. Hoy, por suerte, las cosas están cambiando, aunque aún queda mucho camino por andar.

Un pasado sin mujeres científicas en los colegios
Hubo una época, hace muy pocos años, en la que no había ni una sola mujer en los libros de texto de materias como la biología, la química o las matemáticas. Y no porque no hubiese mujeres científicas a las que nombrar. Se estudiaba la ley de conservación de la masa haciendo honores a Antoine Lavoisier, pero olvidando a su esposa, Mari Anne, quién tuvo un papel importante en el desarrollo de esta ley. Se hablaba de telómeros y telomerasa sin hacer la más mínima referencia a Elizabeth Blackburn, ganadora del premio Nobel por el descubrimiento de la telomerasa. Y, por supuesto, se mostraba la típica imagen de James Watson y Francis Crick junto a una maqueta de la hélice de ADN sin recordar que sin la famosa fotografía tomada por Rosalind Franklin otro gallo les habría cantado.

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Hoy, por suerte, sí que podemos encontrar algunas mujeres científicas en los libros de texto. No tantas como nos gustaría, pero sí suficientes para ver que todas esas campañas de concienciación están empezando a calar. ¿Podemos hablar ya de igualdad en estos libros? Por supuesto que no. El cambio es progresivo, pero precisamente por eso es tan importante el papel de los profesores.

Foto: Unsplash

Los libros de texto ya no son lo que eran
Los libros de texto han cambiado mucho en los últimos años y lo han hecho a muchos niveles. Ahora la mayoría son bastante más descriptivos, quizás con menos retratos de personajes y escenas de niños jugando o adultos trabajando en un laboratorio. Al menos eso es lo que ha observado Ion Ormazábal, quien da clases de biología y geología en secundaria y bachillerato en un instituto de Zaragoza. En su caso solo usan libro en 1º de la ESO y, según sus palabras, los dibujos son muy científicos. “Se pueden ver dibujos sobre la anatomía de un caracol, las capas de la Tierra, el ciclo del agua…No hay demasiadas imágenes que representen a niñas y niños realizando actividades o a personas trabajando en diferentes ámbitos científicos como un laboratorio”, relata el profesor. “En las pocas ilustraciones en las que aparecen personas hay representación de chicas y chicos, está equilibrado”.

En muchos centros los profesores optan por llevar su propio material en vez de recurrir a libros de texto

Ainoa Gómez trabaja en Barcelona, pero también como profesora de biología y geología en secundaria y bachillerato. En los centros en los que ella ha trabajado tampoco acuden a un uso frecuente de los libros de texto. No obstante, sí que ha usado algunos y ha podido hacer una comprobación similar a la de Ion. “Cuando me he fijado en las ilustraciones, he visto poca representación de figuras en general. No se le suele dar importancia a la historia de la ciencia, y si se hace es muy de pasada”, explica. “Ahora mismo el único libro que tengo a mano es del 2008 y ciertamente las ilustraciones y las figuras que existen son todas masculinas, aunque sí recuerdo haber visto ejemplos que rompen ese estereotipo. Creo que tiene más que ver con cuánto haya querido modernizarse la editorial en concreto a la hora de elegir ejemplos e ilustraciones”.

Y lo cierto es que sí que hay editoriales que están poniendo mucho empeño en este aspecto. Lo ha explicado a Hipertextual el físico y divulgador científico Eugenio Manuel Fernández, quien ha trabajado durante una década para varias editoriales haciendo las funciones de autor, corrector, coordinador, editor o asesor. Especialmente ha desempeñado su labor como autor en Algaida, una editorial de libros de texto de Andalucía perteneciente al grupo Anaya. Y nos cuenta que allí el enfoque de los libros desde una perspectiva de género es algo obligatorio.

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